En el caso específico de Bogotá, donde elegiremos el segundo cargo más importante del país, uno de los candidatos representa el modelo de Álvaro Uribe que, sabemos, le guarda las espaldas a la corrupción y es intolerante frente a sus opositores políticos hasta el punto de poner en peligro sus vidas. En las regiones esto se traduce en posturas como el rechazo a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, algo tan necesario para poder empezar a mirar hacia un mejor futuro.
Por estas razones, y por mi coherencia con una agenda que ha buscado enaltecer el humanismo, el diálogo, la tolerancia y la voz de los más débiles, este domingo votaré Progresista y en Bogotá por Gustavo Petro; invito a que muchos y muchas hagan lo mismo.
La sola elección de Petro tendrá implicaciones trascendentales sobre la democracia colombiana y su madurez política. Nuestros vecinos latinoamericanos en Argentina, Brasil, Chile o Uruguay, han tomado caminos similares y, sin olvidar su pasado, han dado un gran paso adelante: hacia la Paz, la reconciliación y el progreso. Igualmente, han dado ejemplo con gobiernos que buscan atender las demandas históricas de grandes sectores de la población.
Los invito a que, con nuestro voto, este domingo hagamos una ruptura con el pasado y nos demos la oportunidad de abrir el camino de la legalidad y la reconciliación. Un abrazo a todos y todas,
Hollman Morris


