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El Neoparamilitarismo Amenaza

Lunes 20 de septiembre de 2010, por Hollman Morris

Hace dos semanas, amigos me entregaron un video que fue repartido – me cuentan - en el sur de Bogotá y en algunas universidades de la capital. El video fue elaborado por una supuesta organización denominada “Frente Social por la Paz” que es el nombre de una estructura paramilitar de esas que ahora hacen parte de la nueva generación del paramilitarismo que comienza a invadir el país. Dicha estructura se dio a conocer en agosto del año pasado con afiches en las calles de Montería y Sincelejo. Pues bien: el famoso frente utiliza en el video la vieja y muy conocida táctica de señalar a quienes desde el periodismo denunciamos a los violadores de DDHH y del DIH como miembros o agentes de la guerrilla.

Quedo notificado de esta nueva amenaza que, para ser sincero, la veía venir. En el mes de mayo fuimos amenazados con coronas fúnebres mis colegas Daniel Coronell, Carlos Lozano y yo, se va a cumplir un año y aun no se sabe nada de donde provinieron las amenazas. Daniel demostró cómo algunas amenazas provenían del computador del señor Náder el mismo “señor” que se regocijaba del asesinato de Luís Carlos Galán con Pablo Escobar y el mismo que estuvo preso en Estados Unidos por narcotráfico. Daniel y su familia salieron a buscar refugio en los Estados Unidos, después de que el presidente Uribe y en medio del escándalo dijera, que Náder era “un tipo simpático.” Náder sigue campante y la investigación aun no arroja resultados.

El 27 de junio un mes después de las amenazas de las coronas y cuando me encontraba trabajando para la BBC de Londres en un documental en el Putumayo, el presidente Uribe salió a decir por las principales emisoras del país que le daba tristeza que el periodismo hiciera acuerdos con los terroristas: Se refería de manera indirecta a mí y al equipo de la BBC. Cuando se dieron cuenta del error, produjeron un lánguido comunicado en Internet que no tuvo mayor trascendencia admitiendo que fue una “lamentable equivocación”. Por diferentes canales hice saber a la presidencia que dicho comunicado no tendría mayor efecto si no fuera el mismo presidente quien públicamente se refiriera al incidente. Nunca se produjo una rectificación como se esperaba y por el contrario, una semana después, el 4 de agosto mientras realizaba la grabación de uno de mis programas, fueron detenidos por la policía dos sujetos que merodeaban en actitud sospechosa, quienes resultaron pertenecer al DAS y no pudieron explicar claramente lo que hacían en ese lugar. Meses más tarde un oficial de la policía me informo que se trato de un seguimiento ilegal.

El 25 de septiembre el comisionado de paz en este semanario me señaló de estar pidiendo el rompimiento del proceso de paz con los paramilitares; le contesté y reitero que creo en las salidas negociadas y que simplemente señalé en mi programa unas denuncias de campesinos del Catatumbo a cerca de un inexistente cese de hostilidades; hoy el informe de la OEA y de Naciones Unidas sobre el tema, me dan la razón. Pero parece que quienes tomaron nota de la columna del comisionado y de las acusaciones del presidente fueron los “neoparas” quienes hoy nuevamente amenazan amparados quizás en las interpretaciones de las “lamentables equivocaciones” que ya dejan de ser equivocaciones cuando se repite la misma formula: al precandidato Rafael Pardo lo señala de vínculos con las FARC y públicamente insita al linchamiento de los corruptos en Santa Marta. La aparición de este video está acompañada por el rumor de que ya circula una lista negra con nombres de periodistas.

Aunque nadie o muy pocos lo quieran aceptar,el periodismo colombiano está herido de muerte: autocensura de los comunicadores de todo el país, estigmatización, impunidad y desaparición de géneros periodísticos como el documental y el debate, panorama que no contribuye a la construcción de una democracia. Es urgente que se pronuncien los organismos de seguridad; de qué magnitud es este nuevo fenómeno paramiliatar? Quiénes están detrás de él? Y, para el proyecto de país que queremos al alcance de nuestros hijos, de qué le sirve la estigmatización de la diferencia y llamados al linchamiento? Sinceramente ese proyecto de país o de “patria” no es el que quiero para mis hijos.

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